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Herodes y la Estrella · VI

ESCENA 7

(Caminando, el Aprendiz se va parando para expresar en voz alta su pensamiento.)

APRENDIZ El lenguaje ha sido creado para compartir pensamientos—y hechos, sentimientos, deseos, miedos. Pero el lenguaje también crea fronteras, que son difíciles de cruzar—para muchos de nosotros. Así que explicaré algo muy importante sobre mi maestro. Él dice que sabe leer las estrellas, eso ya lo oísteis. Es verdad, pero no es toda la verdad. Hay más, y a veces me da miedo. Mi maestro lee en los corazones. Sabe que el corazón del gobernador, su ansia de poder, no reparará en esfuerzos para conseguir lo que quiere. No hay nada, por terrible que sea, que él no se atreva a hacer. Así que no volveremos a pasar por la capital. Iremos directamente a casa, sin parar en ningún sitio. Estoy agradecido de poder volver a casa, pero tengo miedo. Miedo por lo que le pueda pasar al Niño, y a su madre. Tengo miedo por lo que acecha a todos los inocentes de este mundo.

(Sigue caminando, sale.)

(Coro canta “A Coventry Carol”. U otra canción que exprese dolor.)

 

ESCENA 8

(Herodes se presenta como lo vimos antes. Al principio no sonríe.)

HERODES Así que…he sido informado por mi concienzudo centurión que los astrólogos no son tan estúpidos como yo pensaba. Ya se han marchado. Y el Niño, y su madre, y el esposo de ésta, se han esfumado en la noche.

(Pausa.)

Dos años. Los astrónomos no dijeron que el Niño nació cuando apareció la estrella. Podría haber nacido antes. ¿Antes, por cuánto tiempo? ¿Antes de que los astrónomos adivinaran la llegada de la estrella nueva? Creí entender que pensaba que el Niño había sido un elegido de los dioses. Siendo así, ¿lo habrían dejado sin protección, sin preparar antes en el cielo las señales de su llegada? ¿Cuántas vidas inocentes dependen de la respuesta a esa pregunta? Tengo mi respuesta. Daré inmediatamente la orden que todos los varones menores de dos años, residentes en Belén y sus alrededores, sean sacrificados.

(Esboza una sonrisa visible a través de sus labios cerrados.)

Mis legionarios harán el trabajo sucio, y sin saberlo, harán méritos para condenarse conmigo. Son leales, lo que significa que tienen miedo.

(Se esfuma la sonrisa forzada, grita a sus subordinados.)

¡CENTURIÓN!

(Herodes sale.)

 

Autores: Charles Frink & Resurrección Espinosa

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